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COCHE ELÉCTRICO, SÍ O NO?

COCHE ELÉCTRICO, SÍ O NO?
Jueves, 16 de enero de 2020

Con el comienzo del año, el comprador de vehículo puede plantearse si es momento de adquirir un coche eléctrico o si aún sigue compensando esperar a que el mercado de este tipo de vehículos esté más maduro, en todas sus necesidades y servicios. No parece existir una respuesta definitiva en estos momentos, lo que hace que el mercado esté realmente convulso e indeciso, tal y como puede deducirse de los datos de ventas que se han obtenido en este último año.

Las matriculaciones de vehículos en España han caído durante 2019 en un 4,78% si se comparan con el año anterior, lo que parece venir a mostrar que existe cierto grado de indecisión en el comprador, que al no tener clara la opción de qué coche comprar, demora todo lo que puede la adquisición del mismo, ralentizando así el ritmo de matriculaciones, y eligiendo la opción más viable económicamente en el momento de la adquisición del vehículo.

No obstante, el vehículo eléctrico parece estar abocado a ser el transporte del futuro dentro del sector automovilístico, en cualquiera que sean sus variantes de autonomía, completamente eléctrica o combinada con algún tipo de motores de combustión. De hecho, las ventas de vehículos eléctricos en España siguen subiendo año tras año, mostrando crecimientos anuales a cuotas por encima del 50%.

En cualquier caso, si se está pensando en adquirir un coche eléctrico, es aconsejable abordar una serie de cuestiones importantes antes de tomar la decisión, del mismo modo que haríamos al considerar la compra de cualquier otro coche, pero con los matices asociados a este tipo de vehículos, que al ser tan diferentes respecto a los tradicionales de combustión, pueden resultar decisivos a la hora de optar por su compra.

Lo primero que debe preguntarse el futuro comprador de un coche eléctrico es el uso que tiene pensado hacer con dicho vehículo, pues en la actualidad, los coches eléctricos están más pensados para un uso eminentemente urbano (con consumos y distancias fácilmente abarcables en la ciudad), que para realizar traslados por carreteras interurbanas, teniendo en cuenta su autonomía y su capacidad de recarga cuando se agoten las baterías. Así, si se prevé usar el coche en ciudad, para traslados diarios dentro del casco urbano, estos vehículos pueden ser una opción muy interesante, pero si se necesita hacer viajes más o menos largos, entre ciudades o en rutas continuadas, no es una opción aconsejable.

Otro factor importante a considerar es el sistema y condicionantes de la recarga. Los coches eléctricos deben ser recargados en puntos específicos que pueden ser públicos, localizados en la ciudad y normalmente de pago, o bien uno privado, bien en su domicilio o en su lugar de trabajo. En cualquier caso, ha de asegurarse la disponibilidad de los mismos, tanto en distribución como en uso, pues si no son de su propiedad, puede que no estén disponibles cuando se necesiten porque estén ocupados por otros usuarios. Si esto no es posible, resulta mucho más complejo el uso de un vehículo eléctrico.

De igual modo, y muy relacionado con esto, ha de considerarse no sólo la existencia del punto de recarga sino la disponibilidad del tiempo que el vehículo puede necesitar para cargarse, pues es un factor muy variable (entre un par de horas para aquellos puntos rápidos y hasta 12 horas en los más convencionales). Esto implica una organización del tiempo que debe ser tenida en cuenta por el usuario, y acoplada a la dinámica diaria que tiene previsto para su vehículo, que mientras le permita esa flexibilización temporal, siempre saldrá beneficiado con el coche eléctrico.

Finalmente, cabe plantearse si se va a sacar partido a las ventajas añadidas que tienen este tipo de vehículos, puesto que si no resultan importantes o ventajosas para el usuario, restan puntos a la adquisición de este tipo de vehículos. El etiquetado 0, la accesibilidad a los centros urbanos y zonas restringidas de las ciudades y la circulación por carriles preferentes, el aparcamiento gratuito en zonas reguladas, la rebaja en el impuesto de circulación, son algunas de las ventajas añadidas que presentan estos vehículos y que pueden añadir atractivo al futuro usuario, siempre que realmente hagan uso de ellas.

Y una vez sopesado todo ello, cabe preguntarse si puede pagar dicho vehículo, puesto que en la actualidad, los precios de estos coches siguen siendo significativamente superiores a los convencionales, y aunque pueden verse favorecidos por las ayudas públicas, sigue existiendo un diferencial negativo a favor del coche de combustión, que debe sopesarse adecuadamente.

El vehículo eléctrico ve amortizando su precio por la diferencia a favor entre el combustible convencional y la electricidad, y por los bajos impuestos de los que disfruta; por tanto, el futuro comprador deberá calcular si esa diferencia entre precios será compensada con mayor o menor rapidez según el uso previsto del vehículo, y decidirse o no por la opción eléctrico.

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